La UMA paralizada por la eterna hostilidad entre Argelia y Marruecos

El ambicioso proyecto de la Unión del Magreb Árabe (UMA) muy deseada por los pueblos del Magreb, fue cortada de raíz por la actitud del régimen argelino ferozmente malévola y hostil a Marruecos y a su integridad territorial.

Dada la inmovilidad del proyecto de la unión del Magreb mantenido en gestación por más de 28 años debido a la hostilidad y la adversidad de la vecina Argelia y dados los grandes retos económicos y de seguridad que enfrentan los otros socios del Magreb Marruecos ha decidido suspender el proyecto Magrebino, y estar más cerca de la África subsahariana.

Después de su regreso en enero en la Unión Africana (UA), Marruecos presentó los meses siguientes la solicitud de adhesión a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), cuya petición ha obtenido, este fin de semana, el acuerdo de principio de los jefes de Estado de los quince países miembros en la clausura del 51° cumbre ordinaria de la conferencia de la CEDEAO en Monrovia, Liberia.

No sólo Argelia apoya ciegamente el Polisario y sus demandas de independencia, pero tiene invierte todo para envenenar las relaciones Inter-Magreb y cortar de raíz esta UMA que rima con los intereses de la clase dominante.

Es en este contexto que Argel ha mantenido cerrada su frontera con Marruecos durante 23 años, como cerro por temor a la infiltración de terroristas, su frontera oriental con Túnez y Libia y sur con Níger, Mali y Mauritania.

Hoy en día, Argelia paga el precio de su política de vecindad agresiva y su ambición de imponer a toda costa, su liderazgo en la región para desestabilizar al vecino Marroqui. Pero en lugar de avanzar, Argelia, a pesar de su petróleo y gas, ha continuado a curvarse sobre sí misma y su economía lucha por recuperarse y a diversificarse.

Ahora, todos los indicadores de la economía están en números rojos, su comercio con el Magreb árabe y africano no han evolucionado y grandes proyectos fueron congelados después de la caída de los precios del petróleo. Es el precio a pagar por Argelia, en ausencia de una verdadera política de buena vecindad y la complementariedad económica.

Ante esta realidad, Marruecos no tuvo otra opción que de clasificar definitivamente el proyecto Magrebi, y llamar a las puertas de la África negra.

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